sábado, 19 de noviembre de 2011

Colino y las arañas 23/29

El jefe de Colino fue hallado muerto, hundido en el enfangado tollo. El arma disparada, y su rostro prácticamente volatilizado merced a la perdigonada recibida a bocajarro. En el gatillo no más que sus huellas y en la percha una polla de agua desplumada.
―¿Tiene que llamar ahora? ―el agente, de guardia al teléfono, bostezaba molesto. Ya era la quinta llamada aquella tarde, y empezaba a resultar repetitivo.
―Oiga, es él, sin duda ―el anónimo interlocutor ignoraba el escepticismo del policía.
―Si no lo dudo, pero es que, ¿a nadie le resulta simpático ese hombre? ―El funcionario, harto de tanto malquistamiento hacia Colino, lanzó un suspiro mientras alargaba la mano por un cuaderno. Decidió, con muchas reticencias, apuntar por escrito por si a Jiménez le resultaba útil este enésimo testimonio telefónico.
―Verá, es increíble. Colino se subió al árbol sin tocarlo. Como suspendido de una cuerda. Pero nadie lo izó. Tiene poderes, ¿sabe?...
El policía se hallaba tomando nota de la llamada, con el altavoz del teléfono activado, cuando pasó junto a él un compañero del departamento.
―No te quejes, que ayer me tocó a mí uno que le vio rascarse sus cuernos ―comentó el que iba de paso.
―No te quedes conmigo ―respondía el otro.
―¿Cómo dice? ―interrumpió su narración el testigo. El policía escribiente se dio cuenta de su error. Olvidó cubrir el auricular con la mano para censurar su desahogo con el compañero.
―Que se cuelga de hilos como las arañas. Eso iba diciendo ―prosiguió el amanuense resignado.
―Deben llamar a la NASA. Que abran en canal a ese maldito Colino y lo analicen. Seguro que todavía hallan en sus tripas al asesinado.
―¿Qué quiere decir?
―A su jefe, el que cazaba.
―Colino no estaba por allí.
―Mentira ―reaccionó con viveza el anónimo delator.
―¿Y eso?
―No en la misma cacería, pero él andaba cerca.
―Bien.
―No me cree. Pregunte en la tasca del pueblo, pregunte.
―¿Y cómo es que sabe tanto?
―Soy un ciudadano solícito que conoce la verdad y no permitiré que nadie la burle.
―Déjeme sus datos.
―De eso nada. Yo señalaré desde la sombra. La sombra me da poderes. Si salgo de ella encontrarán mis motivaciones, por lo que dudarán o querrán corregirme. Al final me reducirán a testimonio irrelevante. Mejor que no se me conozca ―por supuesto la policía trató de investigar el origen de las llamadas anónimas, pero el interlocutor o interlocutores nunca dejaron pistas de su rastro.

6 comentarios:

  1. No solo diran "diran testimonio irrelevante" sino que tambien sera investigado. A ver ahora que pasara???

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  2. Interesante apreciación. Quizá requiera revisión para reconducirlo.
    Gracias.

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  3. El humor le sienta muy bien al traje de Colino. Fantástico negro. El fastidio del policía, harto de escuchar cuentos de hadas muy negras, también, está logradísimo. Veo su expresión, noto el tono de su voz. Mmmm.
    Saludos.

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  4. Gracias por pasarte. Ya se acabó la tela por cortar.

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  5. Ahora mismo ando bastante perdido, no lo voy a negar, XD

    Sigamos, a ver...

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    1. Sí. Es un riesgo el que he corrido aquí.

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